domingo, 12 de febrero de 2012

Jóvenes del mundo conozcan a Chris McCandless


Hoy Chris McCandless estaría cumpliendo 44 años. Tal vez pasó por debajo de la historia. Tal vez no fue un hippie de los años 60. Pero hizo su propia historia y a su modo.

En septiembre del 1992 fue hallado un cadáver en el interior del autobús 142 que cubre la ruta de Fairbkanks, en Alaska. Se trataba de Chris McCandless. ¿Pero quién era él?, esa fue la respuesta que dio Jon Krakauer a través de su reportaje extenso publicado en un libro titulado “Hacia rutas salvajes”.

Como buen alpinista Krakauer se identificó con la historia del muchacho aventurero. Para esta hazaña contó con la colaboración de la familia McCandless, y que fue vital para explicar muchas cosas de la personalidad del cadáver que luego se convirtió en un personaje.

Un joven pleno de ideales, quizá absurdo para muchos, pero buscó romper las barreras a que se sentía sometido por el sistema social. Dejó que los libros fueran su guía espiritual y por su propia cuenta construyó el armazón de su libertad. Ahora, explicaré su vida haciendo una analogía con la contemporaneidad venezolana. Al graduarse de la universidad Chris McCandless tenía en su cuenta de ahorro 24 mil dólares los cuales los donó una fundación. Tomó su viejo vehículo Datsu y se lanzó a la aven
tura sobre ruedas. Cuando el carro ya no respondía a su necesidad lo dejó a un lado de la vía y siguió su viaje sobre sus propios pies. Me pregunto cuántos jóvenes en la actualidad son capaces de ser desprendidos materialmente.

Según relatos de una compañera de la Universidad de Emory, Chris no era de fiestas. Pero un viernes en la noche la invitó a salir. Ella ingenuamente pensaba que por fin él se había decidido a llevar una vida como cualquier otro chico de su edad, pero para sorpresa de ella la llevó a una calle de barriadas feas. Ella cargaba 8 dólares y él 10, y con eso compraron varias hamburguesas y se las repartieron a los indigentes. Ya me imagino a un Chris McCandless venezolano haciendo lo mismo a las 10 de la noche en una calle cerca del sector 23 de Enero. Del susto se le hubiese quitado las ganas de ser tan altruista.

Al terminar su carrera sabía que podía liberarse del yugo de sus padres y hacer su propio plan, que era llegar a Alaska. Así lo hizo. Durante la vía trabajó esporádicamente en varios sitios, en un granero, en una sucursal de Mc Donald’s donde duró muy poco, y con ese poco dinero no sólo iba alimentándose sino también para adquirir algunas herramientas que fueran útiles para poder sobrevivir en el bosque de Alaska. Ya me imagino a este jovencito saliendo de Caracas tomando la vía a oriente y sobreviviendo con dificultad la zona de Barlovento. Tal vez por su carisma hubiese sobrevivido dando lecciones sobre la filosofía en la literatura de Leon Tolstoi. Se burló de las autoridades estadounidenses al crearse un seudónimo cuando comenzó su vida de mochilero, ya no era Chris McCandless sino Alexander Supertramp.

Otro de los aspectos a resaltar del libro es que Jon Krakauer sin ser periodista logra excelentes descripciones de la atmósfera del paisaje y de lo que consiste la travesía de un mochilero, además de buscar el lado humano de la historia que explica por qué un joven abandona la comodidad que le brindaba su familia por experimentar la vida salvaje y liberarse del sistema de las ciudades civilizadas.

Posteriormente Sean Penn dirigió la película basada en el libro y con el mismo título “Hacia rutas salvajes”. Es ahí donde la belleza del paisaje explica la plenitud espiritual que sentía Chris, a pesar de la soledad que experimentó los días previos a su muerte.

A pesar de su breve estancia agradezco que haya existido Chris McCandless. Y desde hoy defino al libro como aquel que deben leer todos los jóvenes. Es cierto que los adultos y personas mayores tienen la experiencia y la sabiduría. Pero también es importante procurar que nunca las ideas mueran por culpa del miedo o la conformidad, y sobre todas las cosas buscar la misión de vida sin dejarse perturbar por el ruido de la sociedad.

4 comentarios:

Carlos Pravia dijo...

Yo no he tenido el chance de leer el libro pero si de ver la pelicula y es una de mis favoritas!! Sali del cine inspirado por la historia, por el valor y la determinacion del joven y por la humildad de la familia al colaborar en el libro.

Jandri dijo...

Es el idealista contemporáneo, con la complejidad del modelo de vida actual, cualquier otra acción vital condena a la inevitable encrucijada de tener que elegir entre lo malo o lo peor.

Esta película hace honor al libro de Krakauer, del cual además te recomiendo "mal de altura" un relato autobiográfico en la cima del mundo, el everest, absolutamente fascinante.

En fin, un film absolutamente cargado de verdad, del orgullo de Criss en convertirse en Alexander Supertram capaz de mirar la vida a la cara y no pestañear mientras repiquetean las campanas de lo desconocido.

Larga vida al que se atreve a vivir sin miedo, es decir, por la senda de la felicidad.

Karla Pravia Álvarez dijo...

Jandri bienvenido a este rincón, y muchísimas gracias por tu comentario nutritivo.

David Jesus Miranda Garcia dijo...

y no has sabido de alguien que hubiera ido a visitar el autobus 142?? por que al parecer se ha convertido en un sitio algo famoso.

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