martes, 14 de diciembre de 2010

Lo que me deja el 2010


¡Ya va!, respiro, suena la alarma de mi celular, la apago, momento de levantarme para irme a trabajar, y digo “¡Ya va!”, frase que siempre chocaba a mi madre cuando se la decía. Claro, que como ahora no vivimos juntas pues me doy el tupé de decir “¡Ya va!”.

Mi cuerpo se resiente de los ensayos y los días de función, pero mi alma grita y sonríe de gozo. “Eso estuvo buenísimo, fue como un Lorca orgánico” me comentó un amigo luego de ver la velada lorquiana que hicimos en Rajatabla en honor a Federico García Lorca.

Miro en mi cuarto las pilas de mis colecciones. Cinco pilas de libros y una media ruma de películas. Este año me di el gusto de comprarme un lector de DVD externo, lo conecto fácilmente a mi mini laptop, y cómodamente en mi cama veo algunas joyas del cine como me lo había propuesto para este 2010. Recuerdo el día que lo compré, apenas llegué a las 10 de la noche a mi casa luego de la clase de teatro tomé mi baño y aproveché para probar el lector estrenándolo con una película “Match Point” de Woody Allen, por cierto altamente recomendada. Como resultado me acosté ese día a las 2 de la madrugada, con ojeras en la mañana siguiente para ir al trabajo, pero con la sonrisa de niña traviesa que disfrutó de su juguete.

Este año fue para mí la continuación de lo que dejé pendiente el 2009, hacer realidad mis sueños, y lo termino con gozo, he logrado poco a poco esas pequeñas metas establecidas. Primero un Taller de Iniciación a la Actuación culminado, un Taller para Guión de Telenovelas también logrado, un tercer nivel en el Taller de Escritura Creativa, y un primer año en mi ciclo rajatabliano. En el 2011 me convierto en alumna del segundo nivel en el Taller Nacional de Teatro de Rajatabla.

En el 2010 me presenté en más obras de teatro que jamás pensé haría en un año. Cuatro obras. Para mí es haber logrado mi propio record. Así he ido avanzando, superando mis propios logros, convirtiendo a mi ser en su propio retador. Es que las conquistas no son contra el mundo exterior sino desde la evolución que emerge del interior, consciente, con bases sólidas.

Igualmente este año me deja el sabor agradable de una compañía no esperada. Como si un ser etéreo aniquilara la distancia y me hubiese regalado unos meses hermosos. Que si fue corto o preciso no sé, no me voy a poner a filosofar sobre el tiempo adecuado. Estoy en otra etapa de mi vida que consiste en aprender y disfrutar, y así decodifico cada instante.

Por supuesto ya tengo en mi mente el paquete de tareas pendientes para el 2011. Quiero mi apartamento, es lo que desea mi ser material. Y luego recuerdo el “¡Ya va!” cuando mi primo Leoner me dice: “Coño carajita, con calma, ya llegaste a Caracas que es mucho decir, estás estudiando teatro, poco a poco”.

Pero sin duda, cuando tome las manos de mis seres queridos, un minuto antes de las 12 de la noche el 31 de diciembre para decir adiós al 2010, le diré un adiós con gozo, sonriente, plena, satisfecha, agradecida, sin pleonasmos en mi alma, y convencida de que el Muro de Berlín cayó.


PD: Foto de Salvatore Sosa

6 comentarios:

gmontoya dijo...

Qué bonito mirar hacia atrás con satisfacción y tener adelante un camino franco.

Felicidades

Karla Pravia Álvarez dijo...

Estimadísimo tiempo sin saber de usted.

De antemano una hermosa navidad y un próspero año nuevo.

Ophir Alviárez dijo...

Qué sigan los éxitos y que paso a paso caigan ante ti barreras y obstáculos en aras de llegar a esas metas. Un abrazo y besos con la excusa de la navidad.

Ophir

ElNegro dijo...

Hola Karla soy salvatore sosa, revisando en google encontre que habias tomado un bodegon y la enorme , muy agradable, sorpresa: en la PD apuntas el nombre del autor!!! vaya!!
Saludos desde Patagonia Argentina!

ElNegro dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Karla Pravia Álvarez dijo...

Ophir mandarte un abrazote es poco. Gracias por pasarte por acá.

El Negro, alias "Salvatore Sosa" ;), me gusta respetar el derecho de autor de los demás como me gustaría que respetaran el mío. Bienvenido a esta sencilla esquina de la cultura.

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