viernes, 25 de febrero de 2011

Convertida en esponja

Contamos, 10, 9, 8, 7… y el ritmo baja a 3. Superando el estrés de una mudanza y unos cambios inesperados. No crean que comienzo de año significa poco trabajo en la oficina, absolutamente no. Y burlándome del tiempo logré leer “Rayuela”. Sólo les puedo decir que la próxima vez que la lea será a mi antojo, en la secuencia que se me ocurra, es que estoy segura que Julio Cortázar superó su propio capricho.

Mientras tanto, mi lector externo de DVD se porta demasiado bien, más fiel que perro callejero cuando le das comida. Ahora disfruto las películas de otra manera. No es lo mismo el ojo de una espectadora que busca divertimento a otra que ansía aprender a través del cine.

Recuerdo que un día mi amigo José Gregorio Maita me dijo que aprendió algo de narrativa a través de las películas. En su momento me pareció un sacrilegio esa afirmación. Le dije que bien podría servir para la construcción de diálogos, pero no para manejo de la narrativa. Ahora mi lengua debe dar un paso atrás porque entendí a qué se refería. Ya no tengo duda que cada película lleva una narrativa propia, cinematográfica, alejada mucho o poco de la literatura, pero narrativa en fin, un tiempo, inclusive una construcción muy similar al postulado aristotélico (Inicio, desarrollo, climax y desenlace).

Ahora me fijo con más ahínco en las actuaciones, obvio, estoy estudiando actuación, y también en la fotografía, creo no se puede hablar de cinematografía si la fotografía no lleva un diálogo en paralelo con el guión de la película, igualmente en los colores que predominan en el film, la edición, la construcción de los personajes y la historia.

Mi otra mala maña, incluso antes de comenzar a estudiar teatro, era que me tenía prohibido ver una película basada en una novela sin haber leído el texto original que le daba nacimiento al film. Aún sigo con esa premisa, salvo en dos oportunidades donde infringí mi propia ley. Creo que con el tiempo esta mala maña será reforzada.

Ustedes se preguntarán porqué hablo de cine cuando estudio teatro, pues bien, antes de nacer el cine ya el ser humano hacía teatro. La cosa comenzó, supuestamente, con unos hombres que jugaban a invocar a los dioses Sol, Luna y a la lluvia, entre otros fenómenos naturales convertidos en dioses, y de repente los griegos con su mente aguda le incluyeron texto a lo que ellos hacían como acto pagano.

Podría decirse que cuando nació el cine era una ramificación del teatro, y que con el desarrollo tecnológico ha tomado su propia personalidad. Inclusive hace dos décadas se comenzó a hablar de la inclusión del cine dentro del hecho teatral, es decir, introducir una gran pantalla con un vídeo en medio de una escena en teatro, claro está involucrado con lo que pasaba en la obra. Sin embargo, ese hecho tecnológico no ha divorciado del todo al teatro del cine en los siguientes aspectos: guión o libreto, actores, escenografía o escenario, iluminación, puesta en escena o fotografía.

Recuerdo que en una entrevista Fina Torres dijo que para hacer cine es vital conocer de fotografía, estoy totalmente de acuerdo con ella. El manejo de los encuadres, los ángulos, eso se aprende estudiando fotografía. En el mundo de los escritores existe la premisa que para escribir primero hay que leer, esto también aplica a los que se consideran guionistas. Y cuando hablamos de dirección aprendí que no basta conocer el manejo de la fotografía, lo que en teatro sería puesta en escena, debes también conocer la actuación, de primera mano, para poder considerarte un director o directora de actuación. Cosa compleja señores, esto que estoy aprendiendo es complejo, ¡pero divino!

Tal vez me tarde en volver a postear, la responsable de este blog anda de esponja.

2 comentarios:

Dezconocido dijo...

Hola, me gusto mucho tu artículo.
El contenido me ha enseñado lo complejo que seria llegar a ser una película.
Son muchos conocimientos que no son difíciles sino que requieren mucha dedicación.
Ahora que he leído tu articulo estoy convencido que el cine es más que un hobbie, es una profesión, la profesión de trasmitir al publico un mensaje.
Quisiera convertirme en una esponja como tu y aprender mucho más.
Gracias.

Vicky dijo...

Andar de esponja es eso que hacemos los nóveles en cualquier arte u oficio... Me encanta como lo defines.

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