domingo, 3 de abril de 2016

Por qué The Revenant no fue para el público venezolano

The Revenant comienza con hermosos paneos del paisaje frío e inhóspito donde se desarrolla la historia del film. Ahí está la chica en su butaca del cine comenzando a degustar de las clásicas cotufas, en paralelo a esos hombres que se encontraban en una aparente quietud a la espera de algo.

El súbito ataque de unos nativos rompe con la quietud del paisaje y de los hombres blancos, para luego arrancar en un encuentro salvaje donde la cámara juega al ritmo acelerado del momento. La chica abre la parapara de sus ojos ante la sorpresa y crueldad del hecho.

Posteriormente ocurre la memorable y tan mencionada escena del ataque del oso al personaje protagonista encarnado por Leonardo DiCaprio, acto seguido ella aparta la mirada de la pantalla frente a los momentos más fuertes, apenas puede percibir las heridas profundas que ha sufrido el protagonista. El maquillaje resulta muy creíble, la chica no percibe eso, simplemente la fiereza de la escena que rompe con la paz que buscaba en el cine.

Luego el grandioso cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu regala planos generales donde se ve el sol acariciando superficialmente ese bosque frío. ¿Es que acaso hay una belleza detrás de toda la salvajada que resulta la vida a veces?

The Revenant no es una película para el público venezolano, y menos en este momento. Hay que hablarlo claro, la mayoría está padeciendo de estados de depresión, ya sean leves o intensos.

El público venezolano actualmente no va a buscar un drama cuando su vida misma se ha convertido en un drama, ya sea por la escasez de comida, de medicinas, porque tiene un familiar enfermo, el sueldo no alcanza, la inflación, etc, por ende es difícil que pueda apreciar completamente esta obra maestra cinematográfica.

En otra esquina una mujer se tapa la cara. Más adelante unas señoras se salen de la sala de cine.

Tal vez no es el cuento, la historia, sino el cómo se cuenta. Y aunque quedé fascinada con el lenguaje y el atrevimiento cinematográfico de Iñárritu para hablar del coraje, esa interpretación no cala en cualquiera.

El público venezolano quiere es comedia, necesita comedia, necesita reír, y ahí está el reto para todos los artistas venezolanos actuales, escritores, teatristas, cineastas. Por décadas se ha menospreciado la comedia, pero recuerden que cuando los EEUU cayó en la mayor crisis financiera a principios del siglo XX surgió un personaje llamado Charlot, de la mano de Charles Chaplin, que le regaló horas de risas a la vida del público estadounidense, sin dejar de contar sus historias con sus moralejas incluidas. Se puede contar grandes historias, se pueden llevar importantísimos mensajes, y tal vez la codificación del mismo no sea tan traumática.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Médicos del alma sin piedad

Los artistas somos médicos del alma. Escudriñamos, hurgamos, experimentamos, estudiamos, hacemos disecciones de ese interior humano que siempre ha sido un enigma desde los griegos. Es por esa razón que en cada acto de creatividad debe haber un profundo respeto al alma ajena, así como el médico debe, según su responsabilidad ética, respetar el historial y la enfermedad de sus pacientes.
El artista manipula a través de sus emociones, le regala al público un acto de voyerismo que en realidad consiste en un acto de magia placentera para el ego del creador, ¿pero qué pasa cuando trata de hacer lo mismo pero a través de las emociones de otro? ¿Qué pasa cuando trato de hacer una novela o una película sobre un personaje socialmente desagradable, según los cánones que imperen en el momento?, y más aún ¿Qué pasa cuando este personaje me desagrada a mí mismo? Entonces quedará una parodia, un show, una farsa de una vida que no es, que tal vez le guste al público pero que no llevará al arte a cumplir su misión que es ser una obra que permita el encuentro y el entendimiento.
Recientemente fuimos lectores de una tragedia, los actos terroristas en la ciudad de París. Frente a esa hecatombe humana, y me atrevo a decir de la historia de la humanidad también porque eso va a traer cola, muchos han dejado relucir su escala de valores frente al hecho.
Señores no se trata de buscar la razón de una manera obcecada, necia, como niños malcriados, es entender la raíz, y su significado, para que ¡por amor a Cristo! esto no se vuelva a repetir.
¿Qué pasa en el alma de Oriente? ¿Qué va a pasar en el alma de Occidente luego de este atentado? No quiero imaginarme una cuerda de cineastas, pintores y guionistas armando artilugios de buenos y malos, se trata de cuáles ideales se están defendiendo en un extremo del mundo y en el otro y de qué manera se defienden. ¿Puede acaso un planteamiento religioso ser más fuerte que el concepto de libertad y fraternidad? ¿Acaso Dios es en realidad un concepto tan burdo para generar secuelas de Las Cruzadas? ¿Qué significa un occidental caminando por las calles de un país árabe, o un árabe mirando con desconcierto la vestimenta de las mujeres occidentales? ¿Es esta diferencia tan fuerte y más importante que el valor de la vida?
No me gusta vaticinar tragedias, pero no miro con optimismo lo que acaba de ocurrir ni lo que entraña el interior de los personajes de esta historia. Ya la misma ha demostrado ser cíclica y terca. Lo que comienza con violencia rara vez termina sin violencia, así lo demostró el caso de los nacional-socialismos que emergieron en la Europa del siglo XX.
Pero señores artistas, a futuro, si queremos que esto no se vuelva a repetir, tengamos presente que somos médicos del alma. No hagan la ridiculez de hacer una película sobre un gay haciéndolo ver como un payaso de circo, tengan piedad de sus personajes, y si usted en el fondo no comprende la preferencia sexual de los homosexuales mejor limítese a contar historias sobre los heterosexuales, porque en su escasa consciencia es de lo que puede hablar con respeto.
Cuando contamos historias estamos hablando de seres humanos, y si usted no siente amor por los seres humanos, por más defectos que tengan, dese la media vuelta y dedíquese a otra cosa. Le queda la opción de transcriptor, corrector, coach, o en última instancia empaquetador en un supermercado.
Hacemos artes para que el público ame a nuestros personajes, hacemos arte para hablar de las minorías, y esto se hace desde el amor, no desde el odio, que ya hay suficiente en el mundo.
A veces cuando veo películas sobre personajes socialmente “incorrectos”, haciéndolos ver como protagonistas de una parodia, me queda un sin sabor horripilante, como si me hubiesen vendido un plato de comida china recalentada. ¿Qué pasa en el interior de mi personaje? ¿Lo estoy comprendiendo o lo estoy juzgando?, a menos que la intención expresa sea precisamente que el público se ría de ellos. Pero entonces preferiblemente ríete del mal, de la bajeza humana, de las almas miserables, pero no te rías del dolor ajeno. Dejemos de ser unos médicos sin piedad por el alma.

martes, 7 de julio de 2015

Monstruos

La sociedad crea monstruos que luego rechaza. Son muchos factores que crean esos personajes desagradables, desde la intolerancia, los prejuicios, la falta de solidaridad, el egoísmo.

Recuerdo cuando tenía 16 años y estaba leyendo Frankenstein de Mary Shelley. A mí no me dio pánico sino dolor, dolor por ese monstruo que iba de un poblado a otro buscando comida y afecto, y era tan feo que espantaba, pero la gente no miraba su necesidad de afecto sino su fealdad exterior.

Yo lloraba al ver su dolor, al percibir su soledad. Le dije a mi mamá llorando “El monstruo se siente solo”. Ella sólo atinó a preguntar “¿Por qué te sientes sola?”. Esta pregunta la evadí por muchos años, pues era absurdo, o eso creía, sentirme sola. Ahora es que me di cuenta de lo frío que es la compañía de los libros.

La sociedad crea monstruos con el rechazo sin darse cuenta. Los motivos del rechazo pueden ser variados, pero la respuesta básica a esto es la intolerancia a lo desconocido, a aquello que nos parece no adecuado, pero que en general no se detienen a evaluar la razón de ello.

La sociedad alemana creó el monstruo de Hitler, y no se trata de justificar, sino de que haya un examen interno que haga evaluar los esquemas impuestos y la viabilidad de los mismos, que no es lo mismo el esquema de una persona de clase media, a una persona de clase alta, a una persona de clase baja, a una familia de profesionales o a una familia que se ha dedicado a oficios.

Entonces, la sociedad venezolana creó a un monstruo llamado Hugo Chávez, un monstruo por el rechazo, el menos precio, las humillaciones, la falta de solidaridad, una sociedad clasista y que se mide por la tenencia, una sociedad enferma de soberbia y fracturas del pasado, cuyo pasado colonial la persigue insistentemente. Nos liberamos de los españoles pero no nos liberamos de los prejuicios que nos dejó la madre tierra.

Estoy luchando con mi monstruo interno, no es mi plan de vida ser un monstruo. Aún busco esa aldea donde me reciban con comida y afecto.

jueves, 5 de marzo de 2015

País de miserables

En este momento de mi vida recuerdo la novela de Víctor Hugo. Y es que en circunstancias tan fuertes, de ruptura social, donde los esquemas se resquebrajan y la tierra de un país parece de cartón, todos los que habitan ese panorama de locura se vuelven miserables, poco o mucho, pero inevitablemente salpicados.

El dolor de un hombre como Jean Valjean, sumergido en la pobreza y arrastrado a robar un pan, una mujer con espinas en su alma como Fantine, y la crueldad de la mirada injusta reflejada en el policía Javert, quien debe ceder el rigor de sus opiniones y darse cuenta que el ser humano es más complejo de lo que él consideraba de acuerdo a sus valores sociales.

Tan vigente esta novela aún. La siento viviendo en cada calle de este país, en cada mirada que bota rabia, en cada tropiezo del ciudadano y en cada mentira que se deja colar en la atmósfera.

Todos los que andamos en estas calles atestadas de frustraciones perdimos el valor. Somos miserables por discriminar, por juzgar, por la envidia, por el resentimiento, por el odio, por la incomprensión, por los miedos que quedaron impregnados en la piel.

Ahí veo a la mujer demacrada y sin maquillaje con mirada de perro rabioso en el metro, veo también al hombre miserable que llena su boca de un buen vino en un restaurante costoso de la ciudad riéndose de la desgracia de los que pisoteó, veo la prepotencia del motorizado cual cowboy del lejano oeste, en eso nos convertimos, todos unos miserables. Si Francia sobrevivió a los miserables de una época decadente de su historia, nosotros también sobreviviremos.

Invito a todos los artistas, sean de la especialidad que sea, a leer o recapitular las líneas de una novela que trascendió los siglos, “Los Miserables”.

lunes, 5 de enero de 2015

¿Qué es esto?

¿Qué es esto que estoy haciendo de mí? Pues lo que me gusta. Bienvenidos al lado oscuro. Porque dentro de todo ser humano hay un lado oscuro, aunque no nos guste, sólo que nos acostumbramos a vivir de apariencias y la gente tiene temor a que vean su lado oscuro, te muestra de plano su lado hermoso y luego decepcionan con su oscuridad.

Bienvenido 2015, será mi año oscuro, oscuro en mi imagen, oscuro en mi visión del mundo, es una invocación a ese lado oscuro que llevamos todas las mujeres aunque la sociedad lo quiera negar.

¿Marguerite Duras, Herta Muller, Teresa de la Parra, Doris Lessing, Elfriede Jelinek o una Oriana Fallaci? Pues no, se trata de mí. Pero todas acompañadas por un cigarrillo para esas horas de meditación.

Vivimos en una sociedad subdesarrollada, cuyo ángulo de visión se asemeja al primer plano en una película, muy corto, escaso. Hay que ver ese plano general y entonces quizá aumente la tolerancia.

¿Que cómo debo ser? Simplemente lo que me gusta de mí, no lo que a otros le parezca adecuado o no. Porque un alma libre anda sin prejuicios, sin esquemas, simplemente viviendo.

Porque si no muestras tu lado oscuro, vives de hipocresía. 

jueves, 2 de octubre de 2014

A mi niña interna

En estos meses nos volvimos a encontrar, justamente a la edad de cristo, a mis 33 años. Pero vaya que viniste con toda la energía. Bueno, es que tú siempre fuiste una niña con mucha energía, con una vitalidad que superaba a los otros infantes.

Mi madre siempre me habló bien de ti, con un cariño y un orgullo. Me contó, cosas que yo no recordaba, que te encantaba contar chistes en las reuniones de adultos, y que por eso te regaló un libro de chistes, que en la casa había un micrófono y siempre tenías la necesidad de animar la reunión.

Sé que te abandoné, que te traicioné, buscando encajar en un modelo que no estaba construido para mí. Quise hacer de ti lo que en esencia no eras.

Recuerdo que siempre te lanzabas sobre los niños para agarrar los juguetes de las piñatas, que no te importaba aplastar a nadie. Eras un terremotito, pero encantadora.

Recuerdo que cuando entrabas a Xerox, donde trabajaba tu madre, siempre llegabas pidiendo papel y colores para dibujar, y los compañeros de ella te complacían riéndose con tus ocurrencias. Que en el banco te robabas talones de depósitos y te ponías a rallarlos como loca.

Sé que te dijeron cosas hirientes, que te despotricaron por ser diferente. Creciste, y el mundo se te hizo corto de vista. Te sentías fuera de él, de lo normal, de lo comprensible.

¿Recuerdas que el día que te bautizaron apagaste la luz de la iglesia?, eso lo recuerdo y me da risa, ¿a cuál otra niña se le podía ocurrir esa tremendura?, además, cuando el sacerdote pasó frente a ti con el cirio encendido tú lo apagaste con un soplido. Entiende, de una vez, que viniste a cambiar algo, viniste a ser diferente.


La vida no es perfecta mi niña. Cuando una crece la sociedad te pide algo, pero sabes que dentro de ti, en tu alma, hay algo más que dar. ¡Cuánto se equivocaron contigo juzgándote! Para las almas pequeñas es difícil comprender las almas diferentes. Eras una niña divertida, ocurrente, siempre sonriente.

¡Vamos mi niña! ¡Vamos a vivir otra etapa, la vida que siempre debiste vivir! ¡Eres única y especial!

Caracas, 02 de octubre de 2014

sábado, 22 de febrero de 2014

Una chilena nos miró


Cuando estuve leyendo “Paula” de Isabel Allende, tremendo libro autobiográfico y muy humano, se desgarra la escritora para dejarnos un pedazo de ella y comprender su mundo, esto en medio de la crisis de mi país y evaluando mi situación en este contexto, entonces, me encuentro con esta líneas y es imposible no detenerme en ellas y ponerlas entre comillas.

“La disposición a la parranda, el sentido del presente y la visión optimista de los venezolanos, que al principio me espantaban, fueron después las mejores lecciones de esa época. Me costó muchos años entender las reglas de esa sociedad y descubrir la forma de deslizarme sin demasiado roce en el terreno incierto del exilio, pero cuando finalmente lo conseguí me sentí libre de las cargas que había llevado sobre los hombros en mi país. Perdí el temor al ridículo, a las sanciones sociales, a “bajar de nivel”, como llamaba mi abuelo a la pobreza y a mi propia sangre caliente. La sensualidad dejó de ser un defecto que debía ocultar por señorío y la acepté como un ingrediente fundamental de mi temperamento y más tarde de mi escritura. En Venezuela me curé de algunas heridas antiguas y de rencores nuevos, dejé la piel y anduve en carne viva hasta que me salió otra más resistente, allí eduqué a mis hijos, adquirí una nuera y un yerno, escribí tres libros y terminé con mi matrimonio. Cuando pienso en los trece años que pasé en Caracas siento una mezcla de incredulidad y alegría.”

- “Paula”, Isabel Allende.


No puedo negar que al leer la primera línea rompí en llantos, ¿a dónde se fue ese venezolano optimista?, ese día no dejaba de preguntármelo. Este año siento con mayor peso el gentilicio venezolano, como cuando una lluvia constante ensombrece el panorama e impide el normal  desenvolvimiento de tus actividades.

Siempre que me siento triste pienso en los alemanes. Ellos fueron victimarios y después víctimas de sus errores, como el ave fénix levantaron las alas de un país destruido por el abuso de poder y la división. Pienso en los franceses, en los polacos, en los italianos, en los holandeses, en los judíos, pienso en los españoles que estoicamente soportaron el rigor de una guerra civil, también pienso en los argentinos que soportaron esas dictaduras militares, y me pregunto ¿cómo quedaron esas almas después de ser golpeadas por días anegados de desesperanza?

Lo material se recupera, pero el alma, el alma de un pueblo, el inconsciente colectivo herido, la visión de uno mismo después de una gran caída, ¿con qué curita se cicatriza eso? Todavía me lo pregunto.

Hay días en que a una le sorprende que queden vestigios del buen humor del venezolano que siempre nos caracterizó, hasta en la misma forma de expresar su malestar hace uso de ese ingenio humorístico; sin embargo, algo dentro de cada uno de nosotros quedará marcado para siempre. Las calles las siento tan pesadas, las miradas son como de perro rabioso, y en las bocas difícilmente veo dibujarse una sonrisa. Nosotros no éramos así.

Cada mañana camino media hora desde la casa hasta el trabajo. Puedo decir que en medio del caótico servicio de transporte en Caracas soy una bendecida, camino a mis anchas, a mi ritmo, escuchando música que me acompañe en el camino mientras mi mente llena de imaginaciones de todo tipo se pone a volar. Siempre que paso por la avenida principal de Colinas de Bello Monte hay un señor parado frente a una tienda de griferías que me da los buenos días en un tono efusivo, lleno de alegría y candor propio del trópico, pero la mañana del jueves 13 de febrero no era lo mismo, no dijo nada, cargaba sus lentes oscuros tapando su mirada, y con dificultad dibujó una sonrisa de buenos días en la comisura de sus labios. Venezuela le duele a todos.

El venezolano era confianzudo, amiguero, a veces ingenuo, tal vez quede parte de esa ingenuidad, espontáneo, auténtico, ahora nos tocó ser espectadores y actores de la parte más oscura de nuestra idiosincrasia, dejamos que soltaran a los fantasmas que no habíamos sanado de procesos políticos y sociales anteriores.

Me duele cada muerto, sea político o producto del hampa, me duele que no nos entendamos, me siento impotente cuando no logro que un hermano venezolano me comprenda, por más que yo entienda todo su proceso de frustración y su visión, escucho las voces de queja de ambos lados y mi poco conocimiento de psicología no termina de asimilar cómo hay personas que aplauden ser oprimidas.

No sabemos el futuro, mucho menos en Venezuela, no sabemos cómo será ese mañana para el país, pero lo que sí estoy segura es que pagaremos un precio muy caro por la intolerancia y la ceguera de muchos. No nos bastó con la sangre de nuestros próceres para la independencia de la nación, sino que pareciera que nuestra contemporaneidad requiere de más derramamiento para no pasar impune en los libros de historia.


¡Escribo desde la esquina de la sobrevivencia!

lunes, 4 de noviembre de 2013

“Mi último suspiro” o la lección de Luis Buñuel


Desde hace tiempo que vengo indagando sobre el surrealismo, especialmente en la persona de Salvador Dalí, quien visual e históricamente es quien representa esta forma de arte. Pero dentro del surrealismo había muchos hombres que desde sus especialidades artísticas contribuyeron, como es el caso de Luis Buñuel desde el cine.

Encontrarme con el libro autobiográfico de Luis Buñuel, “Mi último suspiro”, fue más que emocionante. Hay aspectos de la vida de este hombre, del surrealismo, y de la España conflictuada en la guerra civil que uno ni se imaginaría.

Da la impresión que hablar del surrealismo es como una especie de subgrupo social de un interés artístico particular, y así fue, con la venia o no de la mayoría de sus integrantes.

Quién diría que en la segunda década del siglo XX se conocerían en una residencia de estudiantes tres jóvenes españoles que simplemente soñaban con el arte, hacían arte, y sudaban arte. Se trataba de Federico García Lorca, Salvador Dalí y Luis Buñuel. Quién se imaginaría que ese grupo sería trascendente para la historia de España y el mundo, que esa tierra que entraba en guerra civil estaba pariendo tres grandes cabezas. Y las parió.

Posteriormente fueron Dalí y Buñuel los que compartieron con el grupo surrealista en Francia, con André Breton a la cabeza. Vale recordar que Federico García Lorca fue fusilado muy joven antes de poder ver los grandes logros de sus amigos. Sin embargo, por cosas del egocentrismo que se da en el mundillo artístico serían muchísimos los impases este entre grupo y el insigne Dalí, inclusive Buñuel tuvo sus discusiones con él, pero eso no le quitaba el título de ser su amigo, tal vez por eso el cineasta lo toleró mucho.

“Mi último suspiro” es la revisión de los ideales de unos hombres de una época, de la pasión por defender en lo que se creía, esa búsqueda que tenía el ser humano de responderse muchas inquietudes alejados de los dogmas cristianos. A la luz de hoy puede verse como un idealismo de niños que jugaban a ser grandes, una especie de adolescentes revoltosos que buscaban llamar la atención, pero no, la intención del surrealismo era generar un sentido crítico de la humanidad, y no se equivocaron, o eso creo todavía.

Buñuel no sólo tuvo que batallar contra la crítica, es lo de menos, siempre habrá la crítica, y aquellos que no entienden el arte de vanguardia, sino que lo más difícil fue hacer cine fuera de su patria con escasos recursos. El gran Buñuel, el director de “Un perro andaluz” y “La edad de oro”, era un incomprendido por la crítica estadounidense. Si eso fuera poco, ese ímpetu artístico lo mezcló con el amor por su patria al participar como colaborador del embajador de la república española en Francia para conseguir armas o implementos que fueran necesarios para los rebeldes españoles.

Con apenas 29 años Buñuel había hecho su primer corto “Un perro andaluz”, ¿y qué he hecho yo a mis 32?, mejor ni lo pienso. Claro, es que él descendía de una familia pudiente, pero tampoco es que la cosa fue de maravilla para él. Vaya que la vida no es fácil, así vengas de una familia con buena base económica. Hacer cine en una época donde todavía este arte era mirado con recelo hay que verle la cara.

Buñuel publicó este libro en 1982, un año antes de morir. Y puedo asegurar que pese a sus inquietudes y miedos como cualquier ser mortal, se murió en paz y realizado. No cualquiera puede recordar en su lecho de muerte que tuvo una cena espectacular en Estados Unidos al lado de grandes cineastas como John Ford o Alfred Hitchcock, que tuvo como mentor por unos meses a Charlie Chaplin, y que pudo compartir una conversación con el cineasta que más admiraba que se trataba de Fritz Lang.

Espero poder decir en mi lecho de muerte que cené con Pedro Almodovar, Emir Kusturica y David Lynch.

Al final lo que más adoré de este personaje de la vida real es que era realmente humano, terrible, juguetón, creativo y entregado apasionadamente a sus ideales, sin descartar una revisión constante de sus pensamientos y proceder.

martes, 18 de junio de 2013

10 beneficios de leer


  1. Aumenta tu vocabulario
  2. Entrenas al cerebro
  3. Patrones de sueño saludables
  4. Disminuye el riesgo de padecer Alzheimer
  5. Aumenta la concentración
  6. Siempre tendrás tema de conversación
  7. Mejora la memoria
  8. Entretenimiento barato
  9. Reduce el estrés
  10. Desarrollo emocional
Así que no pasen horas…

Texto corto y preciso que me pareció necesario hacerle difusión, tomado del tumblr mimardesentimientos

viernes, 31 de mayo de 2013

La vida que brota en Pina


La palabra “Vida” viene a la mente cuando se ve el documental “Pina” de Wim Wenders. Esa fuerza que emerge de la naturaleza, la energía, la vitalidad, la alegría, todo ello se conjuga en cada uno de los montajes que en su trayectoria entregó la bailarina alemana Pina Bausch.

Estos dos hijos de la herencia teutónica, Bausch y Wenders, han entregado a la vida del baile y del cine una joya que marcará por siglos los hitos en la cinematografía y en los registros de la realización de un documental. Tuve la oportunidad de ver esta pieza en la serie de cine foro que inició en los espacios del Trasnocho Cultural para dar bienvenida a la llegada del Festival Vida la Danza 2013.

¿Cómo paré en esto?, no voy a echar la versión larga del cuento. En resumido, el pasado miércoles 29 me encontré frente a una gran pantalla, rodeada de mis compañeros del diplomado de escritura de guiones, primero con expectativas y luego anclada a un mar de vida en cada encuadre y en cada color que viajaba de un lado a otro, entre las faldas de las bailarinas, la fuerza de los elementos de la naturaleza que usaba Pina en sus producciones, y el malévolo ojo de Wim Wenders que seduce como un Don Juan a cualquier espectador de cine, sea novato o prejuiciado.

El contraste en los colores usado por los bailarines en su vestimenta hacia un conjunto poético con la fuerza de sus movimientos, mientras el público pudo observar partes claves de las piezas más destacadas de Pina como fueron los montajes “Consagración de la primavera” y “Café Müller”.

“Me tengo que ir, pero no quiero”, me dijo una compañera apurada a ir a buscar a su hija en mitad de la proyección, fue un complot de la realidad que rompe de súbito el paseo hermoso por el arte bien hecho.

Yo no sé qué sintieron el resto de los espectadores en la sala, pero cuando escucho “Luna de Margarita” en la voz de Simón Díaz me sentí feliz y a la vez desorientada, ¿la voz de un venezolano en la proyección de una bailarina alemana?, y veo a ese hombre danzando con ese dolor interno acompañado de la mejor música venezolana, pues yo sentí que en cualquier momento arrancaba a llorar, así fuese una lagrimita nada más. Pero qué hermosa es la canción venezolana, qué grato el hecho de que un artista extranjero la valore, que magistral, te quita el aliento. Es como esa palmada que sientes de tus padres cuando haces algo bien y te lo reconocen, y entonces te sientes grandote. Eso nunca lo olvidaré.

Al terminar la proyección de la película, y yo todavía con la seducción en mi mirada, creo que lo más parecido es subir a un carrusel sin miedo y disfrutarlo, entonces le tocó el turno a Eloísa Maturén de dar inicio al foro como coordinadora del festival, acompañada de Bettsimar Díaz y de Robert Gómez. La hija del queridísimo compositor venezolano narró su experiencia con Pina Bausch, quien destacó que aun sabiendo el trabajo, la trayectoria de Pina, jamás se iba a imaginar que un día llegaría un recibo a su casa por concepto de pago de derechos por el uso de dos canciones de su padres por parte de la bailarina alemana, y así fue. Luego tuvo la dicha de llegar a la ciudad alemana donde funciona la compañía de Pina que fue donde presentó la producción.

Por otro lado Robert Gómez, quien fue el culpable de llevarnos a la locura esa noche en el Trasnocho Cultural como profesor del diplomado, le tocó el rol de explicar el valor cinematográfico de este documental. Destacó que Wim Wenders se vio en la necesidad de reprogramar el sentido de la pieza pues lamentablemente la bailarina murió semanas antes de comenzar el rodaje, por lo cual dio paso a que fueran los miembros de la academia de baile quienes hablaran de ella a partir de sus experiencias.

Gómez habló del universo de Wenders y de cómo lo conserva en el documental, como es el caso de los espacios abiertos de las ciudades tal como le place al cineasta, y hace mezcla del asfalto con el trabajo de los bailarines.

Antes de echarse a la aventura de ver el documental, lo más seguro es que lo tenga en DVD o descargado por internet, por favor asegúrese de verlo en un televisor pantalla plana y con calidad de imagen para que deguste como debe ser este hermoso trabajo de Wim Wenders y el legado de Pina Bausch. 

lunes, 6 de mayo de 2013

¿Qué le pasó a Tom Hooper?


Mientras voy leyendo la novela Los Miserables, luego de pasar varios capítulos del libro, me atreví a ver la película sin haber culminado la lectura. No quería pasar por alto la experiencia de disfrutar de la producción y la fotografía de este film en la pantalla grande.

Sin embargo, y lo confieso, sí lloré. Es que era algo inevitable, la música tan dramática, y conociendo el recorrido que traía cada personaje, es difícil no crear una especie de simpatía por cada uno de ellos, es como si los hubieras conocido en la esquina de tu casa, y cuando sucumben en el final de sus historias pues estás ahí típico panita en su entierro compartiendo un cafecito con sus familiares y dando el sentido pésame.

Confieso que no he visto ninguna otra adaptación de esta novela clásica, y no voy a discutir sobre los detalles omitidos, ni los alterados, cosa predecible en toda adaptación, no se puede decir que el espíritu de la obra de Víctor Hugo no está presente en esta producción.

Pero vamos a mirar con honestidad aquello que tantas personas han criticado, y creo que con bastante razón, y es el hecho de musicalizar de manera exacerbada una historia que reclamaba más diálogos y menos cantos, muchos de ellos repetidos con una misma melodía.

Llegó en un punto en que la reiteración de los actores hinchando el diafragma me quitaba el encanto y la fuerza de la historia, sólo por el vil motivo de hacer más dramático lo que ya era dramático per se, y yo ya dejaba de mirar a los personajes sino a los actores, es decir, un ligero divorcio con la historia. Creo, sin duda, que esa fue la razón por la cual el director Tom Hooper, no logró más éxito con esta pieza que pintaba como la histórica producción del año pasado.



No obstante, rescatemos los puntos a favor de la película, comenzando por los actores reconocidos y aquellos que sorprendieron, comenzando por la querida Anne Hathaway que por supuesto brilló, el magistral trabajo de Hugh Jackman dándole vida a un personaje bastante complejo, y por supuesto Amanda Seyfried, aunque el caso de ella no era sorpresa, ya se sabía que canta como lo demostró en el otro musical “Mamma mía”, la nota discordante fue Russell Crowe, a quien se le vio haciendo un gran esfuerzo para dar la impresión de que cantaba con fuerza. La sorpresa la puso la actriz inglesa Samantha Barks, desconocida para la mayoría del público venezolano, pero que al parecer los musicales han sido su fuerte y así lo demostró haciendo gala de su voz en una de las mejores escenas de la película.

Otro de los aciertos de Tom Hooper fue convertir a la dupla de Helena Bonham Carter y Sacha Baron Cohen, en el toque humorístico de la película al representar al alocado matrimonio Thenardier. Ya con la simple aparición en pantalla del actor inglés rompía con todo el drama y le daba suavidad a la historia para que el público pudiera digerirla con mayor placer.

Y por favor, no dejemos de mencionar la producción, el cuidado de los detalles, la fotografía tan impecable que te lleva al infierno de cada uno de estos personajes creados por la genialidad de Víctor Hugo. Causa curiosidad que no fuera nominada en la categoría de fotografía para los premios Oscar, inclusive superada en la categoría de dirección artística por “Lincoln”, aspectos incomprensibles. Ahí quedé, entre suspirando y molesta, más diálogos, menos canciones, y por favor actores que de verdad canten.

jueves, 11 de abril de 2013

"Con las bolas es que se manda en Venezuela"

Ayer, el día de mi cumpleaños, los compañeros de Bibliomula publicaron este escrito de Argenis Rodríguez, y con sola las dos primeras líneas me sentí identificada con lo que estos días yo estaba pensando de la política del país. Por favor, no se haga eco de las malas palabras aquí citadas, pero sí del planteamiento que considero totalmente válido revisarlo 35 años después de su publicación.


"Con las bolas es que se manda en Venezuela"

Argenis Rodríguez

Del libro "Escrito con odio" (1978), Pág. 97 en adelante:

"El venezolano no tiene inteligencia, imaginación, cultura, nada de eso; el venezolano lo que tiene son bolas, unas bolas bien puestas. Con las bolas es que se manda en Venezuela. En Venezuela nadie manda con la cabeza sino con las bolas. El venezolano yo no se si ha evolucionado. Creo que no. En mis tiempos de militante clandestino en contra de la dictadura fascista de Pérez Jiménez los camaradas me decían me decían:

-Hay que echarle bolas a la vaina.

Y lo mismo me decían en las guerrillas de El Charal en 1961:

-Hay que echarle bolas a la vaina.

Y en tiempos de Pío Gil era lo mismo, Cipriano Castro era un fanfarrón que gritaba y gritaba por todas partes y la gente decía:

-Las tiene así

Porque las bolas son el símbolo del hombre venezolano. Un freudiano diría que ese es un síntoma homosexualoide. Y a lo mejor tiene razón. Ya se conoce la definición que se ha hecho del Don Juan, que es un hombre que no confía en sí mismo y que a cada momento tiene que probarse que es hombre. Esa es una cuestión que heredamos de España y se nos ha quedado bien arraigada. Pío Gil no podía vivir entre boludos y se fue, se autoexilió por amor a su inteligencia y por dolor a perderla en un país de boludos, un país que era el suyo y que lo rechazaba por creer más en los testículos que en la cabeza. Pero así es la cosa y aún es así. Rufino Blanco Fombona, su contemporáneo, tuvo que amarrarse bien los pantalones porque sino lo matan. Rufino tuvo que matar y tambien se exilió. Rufino era un gran escritor y también creía más en la cabeza que en los testículos. Es asunto de creencia. En Venezuela el gritón, el discurseador y el que se baja los pantalones para mostrar lo enorme que tiene las bolas es el que tiene porvenir. Los demás, que somos una ínfima minoría, estamos jodidos . Nosotros no exhibimos las bolas en público. Eso es sagrado. Esos son unos órganos que rascamos cuando nos pegan las ladillas, porque a la verdad las bolas no sirven para nada, ni siquiera para empujarlas con el coroto ese que sí tiene su función y que es también cosa privada.

Este asunto de las bolas es el culpable del atraso de la nación. Desde Páez para abajo se ha mandado con las bolas. Y por esto nos robaron las tierras, extrajeron el hierro y el petróleo y nos hundieron en el pudridero y en el atraso. Nuestra universidad, un día por los "estudiantes" y otro por los "gobernantes", se la pasa cerrada. No obstante queremos independencia. ¿Pero cómo podemos conquistar la independencia? ¿Con qué gente, con que capacitación? Cuando a comienzos de siglo se descubre el petróleo, no hay un solo venezolano que sepa lo que es eso. Entonces vienen los yanquis, agarran a un pobre hombre, se lo llevan a Nueva York, lo acuestan con una puta y le dicen que firme un papel. Y por esa irrisoria cuca en la que nuestro hombre mete sus bolas entrega las tierras con el "oro negro". Un caso parecido cuenta Mariano Picón Salas en Regreso de Tres Mundos. Y más adelante, cuando nos convertimos en el primer exportador de petróleo del mundo, aún no sabemos lo que tenemos entre las manos. Un ministro es envenenado por llamar la atención sobre el problema y otro dice que no solo no cobramos el petróleo sino que pagamos para que se lo lleven. Y el patán Gómez, el dictador, dice:

-Los yanquis, que saben de petróleo, que hagan las leyes.

Y los yanquis con nuestra anuencia y con el beneplácito del dictador a quienes todos temen y adulan, se llevan el petróleo y encima cobran.

Todavía continuamos en el mismo tejemaneje.

Nos sobran bolas, pero nos faltan técnicos. Contamos con muchos machos, con muchos boludos, con muchos gritones, pero carecemos de estudiantes de verdad, de intelectuales con coraje para el trabajo, que es lo único que hace a una nación. Ahí estamos gritando mucho de liberación nacional, pero no trabajamos porque tenemos que echarnos aire en las bolas para mantenerlas debidamente refrescadas. ¡Joder, cuando pienso que a mí no se me quiere en mi país porque escribo estas cosas! Escribo sobre los cabrones y la gente pone el grito en el cielo. Escribo sobre los patanes y sucede lo mismo. Escribo sobre un brujo que llegó a ser el principal consejero del presidente Crespo y me llaman inmoral y falto de respeto. Escribo un libro donde profetizo el fracaso de las guerrillas y me sueltan una cantidad de perros asquerosos. Escribo unos artículos denunciando la falta de escrúpulos de los borrachitos que se dicen escritores y entonces me procesan y quieren encerrarme en una cárcel. Hablo de mis experiencias infantiles, describo lo que hace una mujer con mis miembros y un grupo que se autodenomina yo no se qué cosa de protección para la familia, enjuicia y encarcela al periodista que publica ese fragmento. De modo que me acosan por la derecha y por la izquierda. Los señores de Cristo Rey, el Opus o no se qué mierda me demandan y quieren verme entre rejas y los comunistas, los marxólogos y los borrachitos que gritan en los botiquines quieren verme acribillado. ¡Que cantidad de hijos de puta! ¡De donde habrán salido tantos!"

miércoles, 27 de marzo de 2013

Mensaje del Día Internacional del Teatro 2013




“Hace mucho tiempo, el poder tomó una decisión intolerante contra los comediantes al expulsarlos del país.


Actualmente, los actores y las compañías teatrales tienen dificultades para encontrar escenarios públicos, teatros y espectadores, todo a causa de la crisis.

Los dirigentes, por tanto, ya no están preocupados por controlar a aquellos que les citan con ironía y sarcasmo, ya que no hay sitio para los actores, ni hay un público al que dirigirse.

Por el contrario, durante el Renacimiento, en Italia, los que gobernaban, tuvieron que hacer un esfuerzo importante para mantener a raya a los Comediantes, pues reunían abundante público.

Se sabe que el gran éxodo de actores de Commedia dell’Arte tuvo lugar en el siglo de la Contrarreforma, que decretó el desmantelamiento de todos los espacios teatrales, especialmente en Roma, donde fueron acusados de ofender a la ciudad santa.

En 1697, el Papa Inocente XII, bajo la presión de insistentes requerimientos del ala más conservadora de la burguesía y de los máximos exponentes del clero, ordenó la eliminación del Teatro Tordinona que, según los moralistas, había acogido el mayor número de representaciones obscenas.

En la época de la Contrarreforma, el cardenal Carlos Borromeo, que estuvo activo en el norte de Italia, se consagró a la redención de los ‘niños milaneses’, estableciendo una clara distinción entre el arte, como la máxima expresión de educación espiritual, y el teatro, la manifestación de lo profano y lo vanidoso. En una carta dirigida a sus colaboradores, que cito de memoria, se expresa más o menos así: “Los que estamos resueltos a erradicar las malas hierbas, hemos hecho lo posible por quemar textos que contienen discursos infames, para extirparlos de la memoria de los hombres, y al mismo tiempo perseguir a todos aquellos que divulgan esos textos impresos.

Evidentemente, sin embargo, mientras dormíamos, el diablo maquinó con renovada astucia. ¡Hasta qué punto es más penetrante en el alma lo que los ojos pueden ver que lo que puedan leer de los libros de ese género! ¡Hasta qué punto más devastadora para las mentes de los adolescentes y niños es la palabra hablada y el gesto apropiado, que una palabra muerta impresa en un libro! Por tanto es urgente sacar a las gentes de teatro de nuestras ciudades, como lo hacemos con las almas indeseables.

Por tanto, la única solución a la crisis se basa en la esperanza de que se organice una gran caza de brujas contra nosotros y especialmente contra la gente joven que desea aprender el arte del teatro: Una nueva diáspora de Comediantes que, desde tal imposición, sin lugar a dudas provocará beneficios inimaginables por el bien de una nueva representación."


(Traducción de Fernando Bercebal, (Ciudad Real, España, 1966), profesor de Drama, pedagogo teatral y traductor especializado en técnica teatral, así como gestor cultural).

lunes, 25 de febrero de 2013

Los ensayos sociales de José Saramago


José Saramago no es uno de los escritores que más curiosidad me haya engendrado, sin embargo, por alguna razón en la mesita cerca de mi cama, en la punta de la pila de libros estaba “Ensayo sobre la lucidez”, como esa clase de textos que en un momento compras y que sabes que tarde o temprano lo vas a leer.

Durante el 2012 se vivieron en el país dos sufragios, el primero fue el 07 de octubre que arrojó un histórico descenso en el ausentismo electoral, cifra que se fue de revés para las elecciones regionales del 16 de diciembre. Yo honestamente quería entender esos dos fenómenos, pero las explicaciones que le buscaba no encajaban en mi lógica personal. ¿Por qué la gente toma tan en serio esto de ir a votar, y otras por el contrario se hacen de la vista gorda dejando ese espacio hueco en los cómputos finales?

Sin duda cuando hablamos de votaciones, sufragio, elecciones, se asocia inmediatamente con un componente importante de cualquier estructura política que quiera ser denominada democracia; sin embargo, la democracia, como toda creación del ser humano, es un hecho imperfecto. “Ensayo sobre la lucidez” latía al final de mis libros con su ilustración del voto en blanco, y me dije, “voy pa’ allá”.

El problema es que el postulado de José Saramago comienza con “Ensayo sobre la ceguera” y luego continúa con “Ensayo sobre la lucidez” (Por favor no cometan mi error), pero no fue un impedimento para entender el sentido de las historias, ni ningún elemento que me quitara el factor sorpresa al saber cosas de la narración anterior.

Las narraciones de Saramago están plagadas de comas que parecen llover sobre el libro y que saturan las pausas al momento de leer las ideas de la historia. Este escritor portugués nos entregó con estas dos novelas una continuación de la literatura surrealista kafkiana con visiones sociales fatalistas donde el hombre por sí solo no tiene defensa ante el estamento social sino en unión con otros para defender los intereses del colectivo por encima de los individuales.

Las imágenes grotescas y la sátira fueron usadas por Saramago para mostrar de lo que es capaz del ser humano, quitándole así cualquier rasgo bondadoso, sino el más primitivo y puro lado animal que opera en el interior de cada uno.

Mientras en la primera novela los ciudadanos sorpresivamente se quedan ciegos y deben buscar la manera de organizarse para sobrevivir y anteponerse a las torpezas del gobierno, en la segunda es la acción de un colectivo el que desordena los planes del gobierno poniendo en jaque la necesidad de la democracia como forma política de orden, y la ambición de la gestión presidencial por aparentar control.

Saramago lanza una mirada maquiavélica sobre el estamento social, denuncia la actitud sumisa del hombre en torno al orden establecido, este escritor se vuelve un discípulo férreo de Freud al mostrar la cara más egoísta que pueden tener los seres humanos y del mismo modo los enaltece a partir de la más pura ingenuidad.

Al finalizar la lectura de las dos novelas da la impresión que para el escritor portugués el hombre sólo es capaz de salvarse a partir del amor y la solidaridad, así, como especie de visión romántica vestida de fatalidad, pero es justamente estos dos sentimientos los que permiten sobrevivir a los personajes en ambientes sumamente hostiles.

Posteriormente vi la adaptación para el cine de la novela “Ensayo sobre la ceguera”, denominada “Ceguera”, y sencillamente me quedo con la narración, la película está cargada de imágenes abstractas más allá de la visión apocalíptica-social del autor. Así que de antemano no hagan trampa queriendo reducir con dos horas la comprensión del universo Saramago.

martes, 8 de enero de 2013

La estética a partir del catamarán



- Tómale foto al puente – Me dice mi novio.

- ¿Para qué?, está feo

- Te falta ojo de fotógrafo, te voy a enseñar, dame la cámara – dice él bromeando

- Está bien – y le doy la cámara.

Llego a creer que las ciudades tienen esa similitud con el adagio de las féminas que reza “No hay mujer fea, sino mal arreglada”. ¿Puede una ciudad entera tener una belleza esencial más allá de la ignominia de sus habitantes?, ¿inclusive un país entero padecer ese caso? Llego a la conclusión que sí.

Iniciando este año nos dimos un regalo, mi novio y yo, de ir a mi Ciudad Guayana y dar un paseo en el catamarán, una sencilla embarcación con capacidad hasta de 45 personas que pasea por todo el río Caroní y el Orinoco, y te lleva hasta los parques emblemáticos de la urbe como el Cachamay y La Llovizna para ver sus caídas de agua, ver el muelle de Ferrominera, así como pasar por debajo de los puentes que permiten cruzar ambos lados de la ciudad, y finalizar en una playa de agua dulce. Es sencillamente una belleza, en su esencia, pero no en todo. La belleza se pierde cuando se ve el descuido en el mantenimiento de las paredes del puente, y en los desperdicios lanzados al río.

No se trata de ser convencional al momento de hablar de belleza, sea de una foto, de un cuadro, una pieza musical o de una ciudad, no es repetir el concepto de belleza, sino construir un espacio armonioso, higiénico en lo posible.

Ahora que estoy aprendiendo de fotografía siempre veo el alrededor que acompaña a mi objeto. Ya no estoy tomando foto por tomar, busco algo bien hecho y que el espacio me sirva para eso, pero destaco que esto de buscar el espacio adecuado en las urbes no es fácil, que esté limpio, colorido, donde uno pueda hallar un horizonte que sirva de base. ¿Cuesta tanto la madurez de no lanzar desperdicios al suelo, o calarse ese objeto incómodo hasta que se consiga el recipiente donde depositarlo?

La mayoría de las veces caemos en la necia comparación de nuestras ciudades con urbes foráneas, y aquí deberíamos reflexionar, una ciudad no la hace sólo sus autoridades sino también sus habitantes, ¿cuál es el ritual de estos habitantes que permiten el mantenimiento y belleza de sus ciudades?

El paseo en el catamarán permite ver la belleza esencial de una ciudad industrial y de su principal río, el Caroní, esa belleza que se esconde a la primera vista pero que adentrándose en ella va aflorando como una alternativa para el turismo, para otra forma de encuentro social, de progreso económico y divertimento. París tiene su río Sena, Ciudad Guayana su Caroní.


Primero nos tocó darnos un beso en el encuentro de los ríos Caroní y Orinoco, como cierta magia de unión que según dicen ayuda ese paseo a las parejas, tan difícil la tarea, para luego pasar por la caída de agua en el parque Cachamay, y posteriormente sin esperarlo recibir una especie de bautizo por las aguas del parque La Llovizna, y yo protegiendo mi cámara aunque en realidad quería era zambullirme.

Tal vez el actor argentino Ricardo Darín tiene razón, es cuestión de amor, de amar a los otros y amar donde vives. Qué poco amor tiene las autoridades por la ciudad y qué grande es el que siente los emprendedores que confían en el quehacer de los guayaneses y visitantes. Grande por la hermosa tarea de la empresa Puertorinoco con su catamarán.

Para mayor información de los paseos Puertorinoco Catamarán



miércoles, 26 de diciembre de 2012

“Azul y no tan rosa”: cine nacional sublime



Luego de ver malandros, resentimiento, vulgaridad y típicos machos latinoamericanos en el cine venezolano, cuando uno tuvo la oportunidad de ver “Reverón”, “Una mirada al mar”, entonces piensa “se viene un cambio en el cine nacional”.

En defensa de los hacedores de cine, expertos, casi expertos e improvisadores, puedo imaginar lo difícil que es hacer una película, sobre todo ir dispuesto a la batalla audiovisual con un buen bagaje cultural que te permita desarrollar y resolver el proyecto, desde el nicho de la escritura de la historia hasta la post-producción, ya que la creatividad no basta, es importante montar los elemento de manera inteligente y coherente.

“Azul y no tan rosa” de Miguel Ferrari es un paseo hermoso por un país posible, donde el camino va enseñando a los personajes el significado de la palabra tolerancia. Varios conflictos se encuentran en un mismo camino para luego separarse hacia los espacios que les corresponde.

Un homosexual que decide formalizar su relación, luego el choque de la llegada de su hijo que lo rechaza por su preferencia sexual, luego el enfrentarse al dolor de la homofobia como fenómeno social, una mujer que busca reír pero lleva la tragedia de ser maltratada por su pareja, un transformista que se da cuenta de su fracaso y busca redimensionarse hasta asimilar lo que realmente es, un adolescente que no se acepta físicamente, todos en un mismo carril.

Se puede pensar que esta película tiene un ligero acercamiento al estilo almodovariano, pero cabe resaltar la diferencia de que esta pieza se inclina más a la ironía y sutileza, mientras que el cineasta manchego se destaca más por el erotismo y el humor negro.

Cada uno de los conflictos fueron salvados de caer en los clichés, sin alejarse de la realidad, pero haciendo algo sublime, dándole fuerza a cada personaje sin abandonar sus condiciones humanas. Es la clase de cine donde, pese a las condiciones adversas, o perversas, busca brindar un aliento al público exaltando valores para una transformación de la visión de nuestro entorno.

Hay una propuesta de belleza, una estética emocional y que busca acariciar lo sublime del alma humana, superior a la naturaleza perversa que explica Sigmund Freud. Es tomar la fotografía como bandera de esa belleza que muchos artistas por los siglos han buscado para burlarse de la realidad, una belleza que les permita sonreír con esperanza a la vida, un oasis para la vista y el espíritu.

Aquí la cámara fue una compañera tanto del protagonista como de la historia en general. Mostraba espacios paralelos, como visiones generales, permitiendo que el personaje principal fuera visto como lo que es, un ser más en este universo, con sueños, anhelos y fracasos.

También lo magnifico es que esta película no se quedó en el entuerto dramático, buscó otros ingredientes como los románticos y humorísticos, mostrando lo absurdo de nuestras visiones.

Escenas memorables tiene muchas, pero la que estoy segura que nadie va a olvidar es cuando Fabricio, la pareja del protagonista Diego, mientras yace en Terapia Intensiva, sus padres prohíben a Diego pasar a la sala a verlo, a lo que el padre de Fabricio enfatizó “Prefiero ver a mi hijo muerto antes que contigo”, y el protagonista responde “Estás actuando como los hijoeputas que lo golpearon”.

“Azul y no tan rosa” es un réquiem a la vida, a la tolerancia, a buscar nuestros propios espacios en esta vida terrenal, a enfrentar los miedos, a dejar la vergüenza de mostrar lo que somos, y sobre todo, el respeto hacia el otro, un regalo de todo el equipo y su realizador Miguel Ferrari.

El cine nacional queda marcado con un antes y después de esta pieza, con una hechura que rompe con el barroquismo que frenaba el avance en nuestro lenguaje audiovisual.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

EEUU y Francia: esa eterna rivalidad cultural


Con motivo de ver la película francesa “Intocable”, cuyo título original es “Intouchables” pero traída al mercado venezolano con el nombre de “Amigos para siempre”, sencillamente resumo mi experiencia de que se trata de otra clase de film, lo que amo, el dinamismo, la oda la vida.

Pero este asunto de hacer arte es más egoísta que macho alfa negando comida al resto de la manada. Varios críticos expresaron que la construcción del film era esencialmente hollywoodense.

Olivier Nakache y Eric Toledano hacen una dupla interesante al escribir y dirigir a dos manos la película “Intocable”, cuya historia es resumida así: Philippe, un aristócrata que se ha quedado tetrapléjico a causa de un accidente de parapente, contrata como cuidador a domicilio a Driss, un inmigrante de un barrio marginal recién salido de la cárcel. Aunque, a primera vista, no parece la persona más indicada, los dos acaban logrando que convivan Vivaldi y Earth Wind and Fire, la elocuencia y la hilaridad, los trajes de etiqueta y el chándal. Dos mundos enfrentados que, poco a poco, congenian hasta forjar una amistad tan disparatada, divertida y sólida como inesperada, una relación única en su especie de la que saltan chispas. (FILMAFFINITY)

Dicha película, basada en una historia real, es obvio que traiga consigo una cierta exageración de lo real, ese veneno delicioso que trae todo arte, en este caso el séptimo arte. Para que vean que no exagero aquí dejo algunas de las expresiones de los críticos.

"Una película para público de multisalas, ávido de mensajes edificantes" (Sergi Sánchez: Diario La Razón)

"Oda al público medio. (...) Hollywood no podrá hacer una nueva versión de 'Intocable'. Mentira, la hará, pero será imposible hollywoodearla más" (Javier Ocaña: Diario El País)

Y yo me pregunto, ¿es que acaso todo el cine que ha hecho Estados Unidos es tan basura para desecharlo?, ¿acaso el cine francés posee eternamente la etiqueta de ser perfecto por haber sido la génesis?. En todo caso lo que se debería revisar es tanto el uso de los avances tecnológicos como las historias desarrolladas. Lo que es innegable es que al toparse con una película como esta uno sale revitalizado, amando la vida, entendiendo que las diferencias no nos separan sino que nos hacen particulares, que esas diferencias son para disfrutarlas, que la compasión no es suficiente, que la gallardía está allí como el recurso para ser feliz. Total, ¡la vida es una sola!

De mi parte puedo decir que la historia de este film está sabrosa, los personajes magistralmente construidos para amarlos y comprenderlos, que nos muestra la maestría actoral de François Cluzet como el millonario cuadrapléjico y Omar Sy como el inmigrante asistente. A fin de cuentas, ¿qué buscan en una película?, eso es lo que define las preferencias del público y los diferencia. Si lo que quieres es reír y salir con un sabor divino en el alma entonces para ti es este film francés.

jueves, 18 de octubre de 2012

Lecturas diversas de un país


¿Qué es el hábito de lectura?, bueno es lo que acostumbra a hacer una persona sedentaria, floja físicamente, echarse en cualquier rincón con un libro a pasar horas hojeando las páginas, así sea en una esquina maloliente con punketos y borrachos, o acompañado del violín que suena en los vagones del metro. Afortunadamente mi sentido del olfato viene con falla de fabricación.

A todas estas, si nos vamos al sentido práctico de la ganancia inmediata eso de poseer un hábito de lectura pues no se ve. Es decir, un ser común y corriente le parece una loquera y sinvergüenzura esa cosa de echarse a leer. ¿Para qué?, eso es una gastadera de dinero y de tiempo.

Resulta que muchos de esos ociosos lectores sendentarios, y sin vida social, escribieron. Sí, resulta que muchos de ellos se convirtieron en escritores de buena pluma, con mucha o suficiente fama, pero ahí dejaron sus pensamientos. Ajá, y lo más interesante de todo esto es que algunos de ellos no fueron de otros países, sino de la misma tierra donde te pegó el olor a arepa asada, o a ese fogón donde se cocinaba un cruzado, o quizá ese olor amargo cuando se prepara el casabe.

Sin embargo, y esto hay que tenerlo presente, primero, la génesis de todo este meollo del pensar fue en la Grecia antigua, sí, porque otra cuerda de ociosos les dio por pensar, y crearon aquello de la filosofía. Definitivamente una gente sin oficio. Hasta llego a creer que la mayoría de los griegos eran una cuerda de burgueses que mataban el ocio conversando en la plaza, y pensando de que si primero fue Dios o el hombre, mientras los esclavos trabajaban para ellos. ¿Será entonces que los que trabajamos no tenemos tiempo para leer y pensar?, tal vez ahí está la respuesta de toda mi angustia.

Pero como decía, y voy a intentar explicarme con más claridad, después de esa génesis de la filosofía de la antigua Grecia afortunadamente surgieron los trágicos griegos, es decir, la dramaturgia, la semilla de la literatura, y después de ahí, todo lo poco o mucho que conocemos del fenómeno de escribir. Libros de ciencia ficción, de investigación, poesía, etc, hasta los de autoayuda que los podemos ver desde hace unas décadas.

Hay otros señores que le dan demasiada importancia a eso de la lectura. Voy a citarlos. Por lo menos el escritor argentino Mempo Giardinelli asegura que en su país el índice de lectura es muy bajo, que ni los empresarios ni los líderes sindicales tienen ese hábito. Cosa grave pues. “En nuestro país nadie lee. Ni los docentes, ni los gobernates, ni los economistas, ni los sindicalistas, ni los empresarios”, cita textual. Cónchale chico, pero no creo que la cosa sea tan negra así como la pintas. Tal vez coincido contigo cuando dices “La vulgarización televisiva, que es uno de los mayores obstáculos para la lectura, viene alentada desde la estupidez de la dictadura”. Bueno, creo que me estás lanzando unas luces. Puede ser. Entonces me explicaría muchas cosas.

Luego sale el filósofo y sociólogo francés Gilles Lipotvetsky y dice así, como que si él fuera la eminencia en este siglo XXI, que la cultura pasó de ser subversiva a convertirse en un hecho comercial. Pero bueno, ¿es que acaso los artistas no tienen derecho a comer?, ¿de dónde crees que alimentan a su familia?, ellos también tienen derecho. Entonces el tipo, de manera tajante, explaya su idea así “El modelo del artista rebelde que rechaza las normas del mundo burgués pertenece al pasado, el arte ha pasado de ser subversivo a un arte comercial”. No señor, no estoy de acuerdo contigo, ¿cómo vas a pensar que Wisin y Yandel no son unos rebeldes, ¿tú no les ha visto los lentes oscuros y el blin blin?, eso es símbolo de una rebeldía. No le pares a esos de los carros deportivos y las modelos varias que aparecen en sus vídeos. Esos hombres, jamás, tienen los mismos deseos que un burgués.

Si la cosa fuera poca entonces aparece Václav Havel y nos dice que “sin memoria histórica no hay identidad”. ¿No sabes quién es Havel?, pues dramaturgo y teatrista que luego le tocó asumir el rol como presidente de la República Checa en dos periodos. Ajá, y entonces resulta que si yo no sé con cuántos hombres combatió Simón Bolívar en la Batalla de Carabobo acontece que no tengo identidad cultural, explícate mejor chico, porque por lo menos estoy segura que el caballo de Simón Bolívar era blanco, o eso dicen, tú sabes, es que hasta los hechos históricos y culturales se preservan en una especie de oralidad ingenua.

Lo que pasa es que estos hombres son unos ociosos de la lectura, sedentarios, fofos, de esos aburridos que no bailan en una fiesta, es decir, no son el tipo ideal para muchas. Pero bueno, en este país también existieron y existen hombres así, y para entender esta perorata de la identidad cultural pues voy a dejar una lista de los libros que creo todo venezolano y venezolana debería leer, porque yo sí creo que es vital, urgente, una identidad cultural que nos una:

- “Mensaje sin destino” de Mario Briceño Iragorry
- “Autoestima del venezolano” del Manuel Barroso
- “Doña Bárbara” de Rómulo Gallegos
- “Boves, el urogallo” de Francisco Herrera Luque
- Cualquier artículo de opinión u obra de teatro de José Ignacio Cabrujas

Y espero luego hacer otro post con una lista más grande.

Por qué The Revenant no fue para el público venezolano

The Revenant comienza con hermosos paneos del paisaje frío e inhóspito donde se desarrolla la historia del film. Ahí está la chica en su ...